domingo, 9 de abril de 2017

TABA

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 22 – 09/04/2017

Con su licencia, paisano! Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si compartimos “Decires de la campaña”.
TABA
 El hueso que popularmente llamamos “taba” y que es el elemento que da vida al reconocido juego rural, se trata en realidad del “hueso central del tarso, llamado astrágalo, y está ubicado por debajo y adelante del garrón, y en él se insertan la mayor parte de los ligamentos y tendones de toda la mecánica de la flexión y extensión de la pata. Su posición es vertical con la chuca -o suerte- hacia adelante y la taba -o culo- hacia atrás. La ‘suerte’ mira hacia afuera y el ‘culo’ hacia el interior de la pata”, esto según la explicación escrita por el Dr. Pedro Hurtado.
Dijo “El Indio” Bares “que toda taba derecha sale del garrón izquierdo”, y lo certifica el citado doctor; que a su vez aclara que la taba derecha, tiene en la “suerte” la conformación de la letra “S” nítida, mientras que esa cara en la taba izquierda, adquiere aspecto de “Z”.
Estiman los historiadores que “el juego de las tabas” se practicaba hace más de 2000 años, o sea antes de Cristo, por las civilizaciones de los griegos, macedonios y tebanos, con pequeñas tabitas de corderos, cabras y gacelas, pero asemejándose más vale, al juego que conocemos como “payana”.
Tal cual llegó entre nosotros hasta el presente, se adaptó posiblemente hacia fines del siglo 18, o sea antes del año 1800, y fue infaltable en las reuniones de la gente de campo, en las viejas pulperías, después de las yerras, al terminar las esquilas, al concluirse las cosechas, y en estas ocasiones en que los paisanos “andaban chaludos” no faltaron los que en el ir y venir del liviano huesito dejaron en sus tiros lo ganado en horas de esfuerzo y sudor.
Se ha discutido si es un juego de azar o de habilidad, y bien podría aceptarse que si el hueso es tirado por gente capacitada, es un juego de destreza y habilidad, porque el tirador procura que caiga de “suerte”, y no que sea el azar el que la deje de ese lado.
Al respecto, vale la anécdota que en 1995 refiere el periodista y escritor entrerriano D. Adolfo Golz: “Hace mucho a un abogado del norte entrerriano le tocó defender a un jugador inculpado y procesado por un celoso comisario de campaña que lo acusó de utilizar tabas cargadas. El defensor presentó al acusado ante el Juez manifestándole que, en manos de su defendido la taba no constituía un juego de azar y para reafirmar  esto, invitó a los presentes a salir al patio y como si fuera un rito entregó la taba al acusado luego de demostrarse que no estaba ‘cargada’, y el sujeto en cuestión echó tantas ’suertes’ como le fueran requeridas por el Juez”.
Los tiros más comunes o más practicados son el “vuelta y media” y el de “dos vueltas”, arrojándola hacia el extremo opuesto de la “cancha” marcada en un limpión del terreno, desde la palma de la mano en giros hacia atrás, procurando no solo caiga en suerte, sino que quede “clavada”. Y acá recuerdo a mi tío abuelo “Pocholo” Cepeda tirar solo a clavar, y a hacerlo dentro de un pequeño círculo marcado de ante mano.
Si se la arroja hacia adelante en un sinfín de vuelta, tiro llamado de “roldana”, allí sí la “suerte” pende del azar, ya que no se ha calculado nada en absoluto para buscarla.
Para hacer más lucido el juego a las tabas se las calza con chapas metálicas, dejándosele a la chapa colocada del extremo más puntudo del lado de la mala, una saliente menor al centímetro llamada “hacha”, que es la que debe enterrarse en la tierra para clavar la taba.
(Los versos de "Taba", de Wenceslao Varela, se pueden leer en "Antología de Versos Camperos")

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